Este tema que está de moda porque están ahorcando (de nuevo) a los hondureños con precios excesivos, que si bien es cierto hay conflictos para sacar el petróleo de la mayor zona productora del mundo (estrecho de Ormuz) y que en todo el mundo el precio está elevado, no es menos cierto que cuando volteamos a ver a El Salvador (qué jodemos con ese país que tuvo la valentía de hacer las reformas adecuadas después de su sangrienta guerra civil) en donde el precio es hasta 20 lps menos por galón, pues deducimos que los políticos nos están viendo la cara de pendejo (como siempre).
El precio del combustible en Honduras no opera bajo las reglas del libre mercado (como en El Salvador, Guatemala o Panamá), sino que es le gobierno quien bajo una formula básicamente impone el precio establecida en el PCM-02-2007, en donde establece componentes fijos y regulados en márgenes para mayoristas y detallistas, asimismo se contrata a una empresa (Platt) para que este haga el cálculo de los costes del combustible utilizando como referencia los precios del Golfo de México más los cálculos de fletes, paso por el canal de Panamá, financiación según la Tasas de interés de Londres, carga y descargas, costes de puertos, sobre estadías, etc., el problema de esto es que los precios no son transparentes debido a que el Estado alega que bajo el contrato que tiene con la empresa que da esa información, no puede dar esa información al público (es secreto) por lo que no podemos saber con exactitud si esos precios son reales o ni siquiera podemos saber si realmente eso fue lo que publicó la empresa, solo estamos confiando en que los funcionarios no sobreestiman los precios ya que los mismo no se pueden auditar y muchos precios se calculan según la información que dan las mismas empresas importadoras. A parte de esto, esa fijación de precio no beneficia a la competencia, lo que se traduce en que estamos en un oligopolio.
El mayor problema en Honduras (y razón por la cual no ven tantas gasolineras independientes como se miraba antes) es que es un sistema vertical en donde para que te den permisos para los importadores se necesita demostrar que se tienen una capacidad mínima de almacenamiento (mil barriles), esto es un punto muy importante porque restringe a que solamente grandes capitales puedan ser importadores y hace que la cadena de comercialización de combustibles sea en gran medida vertical, porque el importador también es que almacena y luego le resulta natural y fácil controlar el resto de los eslabones de la cadena.
Hubo una propuesta para prohibir que los importadores operen el mercado detallista, pero esto es absurdo, lo que tienen que hacer es quitarle ese requisito a las importadoras porque eso tendrá como efecto de que importadoras con menor capital puedan instalarse construyendo almacenamientos más pequeños o contratando el almacenamiento de terceros (puede surgir empresas que solamente se dediquen a dar el servicio de almacenamiento a otras empresas importadoras más pequeñas, lo que es bastante normal en otros mercados), así podrían surgir diferentes actores en la cadena de comercialización de petróleo. Es importante señalar que ese requisito no se exige en El Salvador, Guatemala, Panamá y mucho menos en EEUU.
Si de verdad quieren bajar los precios del combustibles tiene que hacer reformas para que los precios sean establecidos bajo la oferta y la demanda y no por formulas oscuras del gobierno en donde estamos a la merced que los funcionarios los establezcan de manera justa sin que sea verificable, y, lo más importante, quitar esos requisitos a los importadores para que puedan existir otros actores que no necesariamente sean de grandes fortunas, incluso, deberíamos tener la capacidad de importar de nuestros vecinos o almacenar en la capacidad de nuestros vecinos (pero obviamente Honduras por sus puertos puede tener una capacidad de almacenamiento mucho mayor).
De nuevo Honduras y sus políticos que se desviven para restringir la competencia y favorecer oligopolios y monopolios bajo normativas oscuras, enredadas y ridículas obligando al hondureño a pagar caro por los productos.